Nunca en una buena vida

Todos malgastamos nuestra vida. ¿Qué mayor deseo que apreciar verdaderamente nuestro tiempo?

En su tratado Sobre la Brevedad de la Vida, Séneca expone esta estupidez humana.

Este lapso de tiempo es inevitable que se os escape rápidamente; pues no retenéis ni ponéis freno a la cosa más fugaz de todas, sino que la dejáis pasar como si fuera algo en extremo abundante y fácil de recuperar.

Porque la vida no es corta, nosotros la acortamos.

La mayor parte de ella la malgastamos, como decía Séneca, estando inactivos. Postergamos cosas que son importantes para nosotros, mientras que desperdiciamos nuestra vida en cosas superfluas.

Pasamos horas en redes sociales; atendiendo a las vidas ajenas es que perdemos nuestra vida.

Internet es un pozo profundo en el que tiramos muchas horas de nuestro día; noticias (no conozco a nadie a quien ver/leer las noticias le ayude a algo más que estresarse), rumores de famosos, fantasear con cosas que nunca compraremos, scrollear en Instagram, TikTok, YouTube, Twitter, Facebook, y un largo etc.

Todo ello para distraernos de lo que verdaderamente tenemos que hacer.

Aquello que tampoco hacemos por caminar la senda que no debemos.

Perseguimos aquello que nos proporcionará poco más que problemas; fama, riqueza extrema, poder, sexo.

Deseamos lo mismo que desea el rebaño. Vamos detrás de las mismas cosas que los necios. Y los necios nunca viven, tan solo existen.

¿Y así creemos progresar? ¿Persiguiendo lo mismo que la mayoría?

Luego, un triste día, miraremos atrás y veremos que nuestra vida ha sido gastada detrás de placer en placer, detrás de vicio en vicio, detrás de ansia en ansia.

Nunca en una buena vida, nunca en verdadera felicidad…

Y creo que una de las cosas más tristes que podemos sentir, es llegar al último día de nuestra vida y darnos cuenta de que en realidad no hemos vivido.

Aprovecha cada instante de tu tiempo. Dedícate a cultivar la presencia, el verdadero vivir, no únicamente existir.

Siguiente
Siguiente

¿A quién podrías mencionarme?