En medio de sangre y confusión, este hombre conseguía conciliar el sueño.
Cada mañana cabalgaba la zona de guerra y veía cadáveres extraños, rostros que nunca había conocido. Junto a ellos, sin embargo, estaban los cuerpos de sus soldados, con los que guardaba recuerdos, con los que había compartido palabras.
Todo esto le atormentaba.
Lejos de dejar a su ejército a merced de la suerte, él habitaba con ellos. La muerte le rodeaba a diario y en su tienda de campaña, cuando la luna brillaba en el negro cielo, sus mayores miedos invadían su piel.
Atemorizado por la muerte escribía «¿qué es la muerte si le quito su máscara?». Ansioso por el futuro escribía «¿qué pesa sobre ti si no es solo el presente?».
No escribía por el lujo de escribir. No meditaba como los tibetanos. Sabía perfectamente que el éxito del día siguiente dependía de conquistar la estruendosa mente que, en el silencio de la noche, sangra y no deja descansar.
No escribía por diversión ni elocuencia, necesitaba silenciar su mente porque conquistar la noche es conquistar el día siguiente. Sabía, en lo profundo de su corazón, que
Nadie tiene el lujo de que una mente ansiosa secuestre el descanso de una mañana que debe ser una victoria.
Marco Aurelio conciliaba el sueño. No sin dificultades. No sin cuidar su mente. Era el hombre más presionado y atacado del mundo, ¿cómo narices conseguía conciliar el sueño?
Y más urgente aún, ¿cómo puedes tú vencer hoy mismo la batalla mental de cada noche?
Todavía me pasa.
¿Para qué te voy a mentir?
Todavía sufro noches de desvelo por preocuparme por mi futuro, también por mi pasado. Mi carrera, mi familia, el trabajo, el dinero, ocupan en mi mente el hueco que deja el silencio. Los errores del día se agolpan en mi cabeza para golpear más fuerte mientras más avanzada es la noche. Y más aún los errores antiguos, enquistados en mi memoria.
Preocupación y frustración.
Ambos compiten por una sola cosa: arrebatarte el descanso que tu mente necesita para fortalecerse.
Cuando era más joven me desvelaba una y otra noche.
Buscaba distracciones fuertes, que me evitaran pensar en lo insatisfecho que estaba con mi día, con mi vida, con quien era.
Me ponía a jugar videojuegos hasta la hora límite para dormirme. Luego, frustrado por no haber aprovechado el tiempo, me distraía con el vicio de las redes sociales. Frustrado, otra vez y todavía peor, me veía arrastrado a la mayor de las distracciones para un hombre: la pornografía. En la madrugada, avergonzado y enfadado conmigo mismo, el cuerpo me exigía dormir, pero la calidad de mi sueño era horrible.
Por la mañana, desganado y arrastrando mi frustración de la noche anterior, pagaba los platos rotos con mi familia. En los deberes que tenía que hacer fracasaba. Me sentía sin fuerzas para emprender nada bueno. Estaba tan cansado que mi voluntad cedía a mis peores apetitos. Así hasta la noche. Y vuelta a empezar.
Y sí, varias de mis noches de ahora son una lucha para no caer en lo que acostumbraba de novato.
Sí, todavía me desvelo, pero ya no me arruino la vida.
Sí, a veces me cuesta dormir, pero ya no despierto arruinado y odiándome.
Una sola diferencia hay, la clave para pasar de torturas mentales nocturnas a triunfos sobre la mente inquieta de la noche…
lo último que haces en la noche, lo último que hacía Marco Aurelio antes de cerrar los ojos, es lo que cambia tus noches, tus mañanas, tus días.
Quizá no tienes ni idea de lo que te hablo. Está bien, porque entonces no te hablo a ti.
Si no sabes lo que es gritar en silencio en la oscuridad de tu habitación, lo que es dar vueltas en la cama mientras tu mente da vueltas una y otra vez sobre lo mismo, si no sabes lo que es mirarte por la mañana avergonzado frente al espejo, con los ojos hinchados y rojos, con la desesperación de haber empezado mal un día que deberías haber empezado bien, entonces nada de esto tiene que ver contigo.
No te hablo a ti.
Lo sé.
Sé que no te pasa todas las noches —¡gracias a Dios!— pero te pasa lo suficiente para preocuparte, para buscar una solución antes de que sea tarde.
Porque, ¿quién paga esos platos rotos?
¿A quién gritas por haber dormido mal?
¿Qué tan mal rindes por no haber descansado lo que podías?
¿Qué tan fácil es para ti, después de una noche de mente inquieta, ceder a la tristeza, a la ira, a la envidia, a estar ausente cuando más necesitas estar presente?
¿Qué tan difícil te es hacer lo que en el fondo quieres hacer, pero que no puedes por lo cansado y débil de tu voluntad?
Nadie puede conquistar un día que empieza perdiendo la noche anterior.
“Y no admitir el sueño en los abatidos ojos antes de hacer recuento de las obras diarias una por una.”
E P I C T E T O
en sus Disertaciones 3.10.2
Por todo esto que te digo, he preparado una Masterclass que daré en vivo.
Una masterclass de 1 hora para conocer y aplicar las ideas y hábitos estoicos más efectivos para fortalecer la mente y hacerla completamente más imperturbable.
La masterclass será el 6 de agosto a las 19h (España) y tiene el ridículo precio de 7 euros (lo hago barato porque quiero).
También tendrás la grabación 24 horas después para que la aproveches cuando quieras, como quieras y cuantas veces quieras, para siempre.
Te cuento qué incluye este protocolo:
✓ La definición de salud mental que salvará tu cordura.
✓ La polémica psicología detrás de la fortaleza mental estoica (y cómo esta idea hacía que no huyeran de sus problemas).
✓ El amargo problema que sufre la mayoría de jóvenes adultos, que les llena de frustración (y la forma tan sencilla y estoica de curarlo).
✓ La clara estrategia de Epicteto para enfocarse en el presente (y que va mucho más allá del simple mindfulness).
✓ Cómo hacía Marco Aurelio para que la maldad ajena no le quitase el sueño por la noche (y no le llenara de rencor).
✓ Cómo Séneca gestionaba las torrenciales emociones y era capaz de surfearlas con éxito.
✓ La forma en la que Marco Aurelio lidiaba con el arrepentimiento y remordimiento de no estar a la altura.
Todo esto lo veremos, pronto.
Vence la batalla mental de cada noche con el estoicismo de Marco Aurelio.
Para hacerte con el protocolo nocturno de los estoicos:
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*Precio completo
PD: Este precio solo estará disponible hasta mañana a las 23:59h. Y nunca bajará de precio.
PD2: Consérvate bueno.