Cuídate de este vicio

Te degradas a ti misma, alma mía…
y ya no tendrás ocasión de honrarte.

—Marco Aurelio

Una mañana, mientras caminaba por las calles de Atenas, el filósofo Cleantes no pudo evitar ver a un hombre reprendiéndose por algún fracaso. Se acercó tranquilamente al desconocido y le dijo con amabilidad «recuerda que no estás hablando con un mal hombre».

Querido lector, uno debe ser exigente consigo mismo, es cierto, de lo contrario no se alcanza nada en la vida. La disciplina es una herramienta esencial para cerrar la brecha entre lo que eres y lo que puedes llegar a ser, pero cuídate de este vicio: que la vara con la que te midas no la uses para fustigarte.

Hace poco di con una fórmula —en mi propia lucha con el perfeccionismo obsesivo— para remediar la frustración que sentía conmigo mismo por no alcanzar esas cotas perfeccionistas que me imponía:

FRUSTRACIÓN = EXPECTATIVA — EXPERIENCIA

La frustración se da cuando nuestra expectativa, ya sea de una situación o de nosotros mismos, supera a la experiencia, lo que realmente sucede. Una baja o nula expectativa desincentiva la acción, una muy alta solo genera frustración. Debes exigirte lo suficiente para mover el culo pero siendo siempre pragmático en tu criterio. Recuerda lo que enunciaba el Oráculo de Delfos: «Moderación en todas las cosas».

El arte del buen vivir es un camino, no una meta, y como tal siempre habrá tropiezos. Marco Aurelio decía «no te disgustes, ni desfallezcas, ni te impacientes si no logras actuar siempre de acuerdo con rectos principios». Ni siquiera el gran Marco Aurelio era siempre el gran Marco Aurelio, también se equivocaba, también se irritaba, también fracasaba; era un ser humano, y nosotros también somos seres humanos, por ende, imperfectos.

Si estás incómodo en una relación puedes irte, si estás incómodo en un sitio puedes largarte pero si estás incómodo contigo mismo no hay manera de escapar. Después de toda una vida consagrada a la filosofía, Séneca midió su progreso de esta manera: «Me preguntas qué progreso he hecho? He comenzado a ser mi propio amigo».

Te pasará; tendrás ese día en el que creas que no has avanzado, que estés insatisfecho contigo mismo, con tus decisiones, con tu vida. Espero que cuando te pase al menos puedas contar contigo. Cońservate bueno.

Anterior
Anterior

La taza de té vacía

Siguiente
Siguiente

No solo por ti, sino por todos