No solo por ti, sino por todos
Longfellow escribió este poema:
Huellas por las que quizá otro navegue
por el solemne océano de la vida,
un hermano náufrago desolado,
al verlas, recobre la esperanza.
La vida no trata únicamente de ti, sino primeramente de los demás. El autor Ryan Holiday señala que «nuestro deber nunca ha sido ser nuestra mejor versión, sino ayudar a los demás a que alcancen su mejor versión». Son muchos los que apuntan a mejorarse, pero ¿cuántos de ellos conoces que quieran ayudar a mejorar al resto?
El mundo no es de suma cero, si el progreso de alguien significara irremediablemente el fracaso de otro, seguiríamos haciendo fuego con piedras. Por el contrario, hemos avanzado, porque, a pesar de la maldad inherente al ser humano, hemos prestado nuestro hombro a quien lo necesitaba, porque hemos torcido el brazo a quien estaba debajo, porque hemos unido fuerzas para derrumbar tiranías.
Sí, luchas. Pero debes luchar por algo superior a ti, por los demás. ¿Cuál es la herencia que dejarás al mundo? ¿Cuál será tu legado? No te llevarás nada de este mundo pero tienes la poderosa oportunidad de dejar algo, aunque solo sean huellas por las que quizá otro navegue. Debemos luchar a pesar del desagradecimiento, de la humillación, de la tortura, porque nosotros… nosotros no hemos venido a cosechar, hemos venido a sembrar. Así se cambia el mundo.
Un joven esclavo de 17 años se armó de valor para enfrentar a su esclavista. Tras años de sangrar latigazos, decidió que había tenido suficiente. Luchó contra él durante horas, le dio una paliza y consiguió huir. En una época donde mirar mal a tu esclavista podía significar morir, ¿qué le impulsó a hacer eso? La respuesta se remonta a cuando este esclavo, Frederick Douglas, vio a otra esclava, Nelly, aferrándose a su dignidad luchando con uñas y dientes mientras la llenaban de violentos puñetazos. Incluso atada seguía maldiciendo al esclavista mientras este le azotaba. «Su piel se desgarraba pero su alma nunca había brillado más» diría años después Douglas. Esa fue la semilla que empujó a Frederick Douglas, quien jugaría un papel crucial para derrocar el esclavismo en Estados Unidos.
Séneca escribió que es «bienaventurado aquel de quien no solo la presencia sino hasta el recuerdo nos mejora». Ese es el objetivo; luchar aunque solo sea para que nuestro recuerdo mejore la vida de los demás. Consérvate bueno.