¿La ansiedad te ayuda en algo?

Ninguno de los estoicos tuvo una vida sencilla.

El loco emperador Calígula, envidioso del talento y elocuencia de Séneca, lo condenó a muerte.

Epicteto nació esclavo. Pasaba sus días trabajando y sufriendo los golpes de su amo Epafrodito sin saber si algún día sería liberado.

Marco Aurelio sospechaba de un golpe de estado a la par que un ataque repentino de los bárbaros sobre los estados de Marcomania y Sarmacia.

Ninguno de ellos consideró que la ansiedad fuera a ayudarles a superar la adversidad. Y lo cierto es que no lo hace.

Piensa en ti, ¿cuántas veces la ansiedad te ha ayudado a mejorar alguna situación? ¿Serías capaz de nombrarme alguna?

Un alma atacada por la ansiedad es incapaz de tomar buenas decisiones. Y la ansiedad, te la impones tú a ti mismo. La angustia nunca viene de algo externo, si no de tu forma de ver lo externo. Y eso solo depende de ti cambiarlo.

El emperador lo decía así

Hoy me he librado de toda angustia, mejor dicho, la expulsé. Porque ésta no estaba fuera de mí sino dentro, en mis opiniones.

Al final, Séneca fue exiliado y se libró de esa condena de muerte. Epicteto se convirtió en hombre libre y pudo dedicarse a enseñar filosofía. Marco Aurelio salió herido pero victorioso de esas dificultades.

Si no hubieran expulsado las preocupaciones de su alma no podrían haber actuado de la manera en que lo hicieron.

Sabían que cada uno es su propio verdugo.

Séneca lo escribió con estas palabras,

Hay cosas que nos angustian más de lo debido, y las hay que nos angustian sin absolutamente ninguna razón; o nos exageramos el sufrimiento, o nos lo forjamos, o nos lo anticipamos.

Aunque la niebla te impida ver todo el camino, siempre puedes ver el siguiente. Concéntrate en hacer lo mejor posible la próxima acción, tu futuro depende de ello. Consérvate bueno.

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