El sufrimiento es el camino
Después de todo, entendemos que sufrimos por algo bueno, ya sea para ayudar a nuestros amigos, a nuestra ciudad, para luchar por las mujeres o los niños, o por la razón más importante y de peso de todas; para ser buenos, justos y sensatos. Nadie logra esto sin dolor. Los humanos adquirimos todas las cosas buenas mediante el dolor, la persona que no está dispuesta a soportar el dolor se condena a sí misma a no ser digna de nada bueno.
—MUSONIO RUFO, Disertaciones VII,5-10
Ya lo hemos hablado muchas veces; el sufrimiento es universal. Es inherente a la vida humana.
A lo largo de muchísimas culturas se hace esta aclamación. Los judíos siempre recuerdan y cargan con el sufrimiento que han tenido que pasar como pueblo. Para los cristianos, el mismísimo hijo de Dios ha muerto por los injustos. En la filosofía budista el sufrimiento es la Verdad Universal. Los estoicos decían que «vivir es asunto de guerreros».
¿Y tú? ¿Acaso recuerdas algún día de tu vida adulta libre de pruebas a las que enfrentarte?
El sufrimiento es real.
Lo bueno de esto es que tienes la majestuosa capacidad de elegir tu sufrimiento. Puedes sufrir por imbécil o puedes sufrir por algo que merezca la pena.
Y este es el primer motivo por el que nos mejoramos como personas; para no sufrir innecesariamente. La excelencia humana es la cura del sufrimiento. No se alcanza, pero caminar el sendero da frutos. Los frutos más dulces que puedas imaginar.
No puedes eliminar el sufrimiento de tu vida pero sí puedes fortalecerte ante él, hasta, incluso, darle la bienvenida.
Así que, ¿por qué seguir sufriendo inútilmente? Elige algo bueno que perseguir, y todo el sufrimiento lo tomarás como superfluo. Lo verás como lo que es; necesario para conseguir algo verdaderamente valioso. Lo amarás como la puerta que abre al paraíso. Lo que no implica que buscarás el sufrimiento, más bien que lo recibirás con un ánimo alegre en cuanto llegue.
Y eso es otra verdad: nadie, absolutamente nadie, puede conseguir algo bueno sin sufrimiento, sin esfuerzo, sin dolor. No hay rosa sin las espinas.
No existe atajo alguno para todo lo que verdaderamente merece la pena en la vida.
Así que hoy, mi querido lector, trataremos 3 nuevas ideas sobre el sufrimiento.
¿Desvanecerás?
Es incluso vergonzoso.
¿Cómo puede ser que haya personas que se desvivan por objetivos mediocres mientras que tú abandonas en la persecución de lo más grande?
Buscas la felicidad completa, la virtud, la excelencia humana. Aún así te desvaneces y desistes en mitad del camino.
¿Cómo puede ser?
El propio Marco Aurelio sufría atormentado por lo mismo. Escribió para sí mismo
¿Estimas tu propia naturaleza menos que el escultor la escultura, el danzarín la danza, el avaro el dinero, el vanidoso su momento de fama? En su obsesión, están dispuestos a renunciar a la comida y al sueño para dedicar más tiempo a los objetos de su pasión.
Mientras otros se privan de comer y dormir por conseguir sus objetivos tú actúas con ligereza y desgana.
Concluía diciéndose «no te amas lo suficiente».
El camino es largo, arduo, lleno de rocas por las que caminarás descalzo. Pero, ¿no merecería la pena?
Si quieres, piénsalo de esta forma: ¿No serías capaz de aguantar cualquier tormento y agonía si fuera por salvar a la persona que más amas en el mundo?
¿Por qué no actúas con el mismo amor por ti? Estás salvando tu alma, la esencia de tu carácter. ¿No merecería la pena cualquier sufrimiento?
Y lo sabes, no hay nada digno de consecución sin dolor de por medio.
Y, como dice Rufo,
La persona que no está dispuesta a soportar el dolor se condena a sí misma a no ser digna de nada bueno.
Claro, tropezarás, caerás pero la fortaleza reside en volver a levantarse. En la vida, el fracaso es precursor del éxito.
Y siempre debes celebrar cada buena acción, cada acción dirigida a tal propósito. Es enorme el progreso aunque el paso sea pequeño. Satisfácete con todo avance, por poco que sea. Piénsalo, quizás sea tu última acción.
Prepárate para el Combate
Premedi-¿qué?
Premeditatio Malorum
Son las palabras que los estoicos acuñaron para mentalizarse frente a los males futuros.
El exilio, la tortura, la guerra, el naufragio... sigue repitiéndolos en tu mente. Deberíamos poner ante nuestros ojos toda la gama de fortunas humanas y calibrar nuestros pensamientos sobre el futuro no por la escala habitual de los acontecimientos sino por la magnitud de lo que podría suceder.
Esto escribía Séneca.
No hay prueba que de prepararte para ella, no puedas sobrellevar.
La vida es una guerra, ¿prepararte para el combate te hará peor guerrero?
Y no hay que pensar solo en grandes males, sino también en lo habitual. Marco Aurelio se mentalizaba cada mañana para enfrentarse con todo tipo de personas.
Al despuntar la aurora acuda puntual a ti este pensamiento: hoy me las veré con un indiscreto, un desagradecido, un insolente, un traidor, un envidioso, un egoísta.
«¿Y no aumentará mi ansiedad al pensar en los males futuros?»
No, todo lo contrario. Cuando sufres de ansiedad estás encarcelado en un flujo de pensamientos bañados de temor. La premeditación de los males es un flujo de pensamiento sobrios por el uso de tu razón. En este caso tú controlas los escenarios, en aquel eres presa de estos.
Lo que consigues con esto es quitarle la novedad a los golpes del destino, y con ello, su fuerza. El golpe que te noquea es el que no ves venir. Aquello que nos pilla con la guardia baja es lo que nos derrumba. Por eso hay que anticiparse mentalmente para todo tipo de males.
La vida no te garantiza nada; ni tu salud, ni tus seres queridos, ni tus posesiones. Qué triste, ¿no? Solo si así quieres verlo.
La otra cara de la moneda es que vas a apreciar todo lo que por costumbre menosprecias. Un simple amanecer, ¿quién te garantiza que un accidente no te arrebatará la vista? Solo aprecias lo que puedes perder; en la vida todo es impermanente, incluso tu propio ser.
Prepárate para el combate y aprecia las flores del camino, no sabes cuando marchitarán.
Deléitate en el Cambio
La vida, o te guía, o te arrastra.
Por mucho que quieras evitarlo, el invierno llegará. Tendrás que soportar el frío. Las hojas caerán. Los compañeros marcharán. Puedes resistirte lo que quieras pero la vida seguirá su curso, y no fluir con ella es condenarte a la desgracia.
La vida es constante cambio. Aferrarte a algo de ella solo te garantizará sufrimiento. Aquello que amas y consideras bueno se desvanecerá mucho antes de tan siquiera pensar en despedirte. No hay mal que no aguarde calma. Todo va a pasar, tanto lo bueno como lo malo.
Porque todas las cosas han nacido para transformarse, alterarse y perecer a fin de que nazcan otras a continuación.
Eso escribió Marco Aurelio.
Mientras más tiempo pases aferrándote al pasado menos podrás esforzarte en la acción presente, de la cual depende tu futuro.
¿No puedes frenar la vida? Pero sí puedes tener una disposición firme y serena frente a cualquier circunstancia. No pretendas corregir el curso de la vida antes que corregirte a ti mismo.
Es una disposición excelente la de soportar lo que no puedes enmendar.
Palabras de Séneca.
En el cambio está el crecimiento. En el caos reside la oportunidad. Es el punto blanco dentro del yin, es la adversidad la que nos forja como mejores personas. Sin retos nos pudriríamos en la comodidad. Igual que un músculo se atrofia sin ejercicio, así la virtud se marchita sin oponente.
Recuerda: la vida se asemeja al agua, tanto que es mejor en movimiento que estancada.
***
Con esto nos despedimos mi querido lector. Nada bueno es fácil, nada fácil merece la pena. La vida acarrea sufrimiento, prepararte para combatir solo te hace mejor guerrero. Deléitate en la adversidad, solo a través de ella está la grandeza. Consérvate bueno.
Resumen
¿Desvanecerás?
¿Por qué tú, persiguiendo la excelencia humana, te rindes antes que aquel otro que persigue un objetivo mediocre?
Algo que merezca la pena conseguir no puede ser fácil. El camino es arduo pero el por qué merece la pena.
Aguantarías todo por salvar a la persona que más amas, ¿por qué no te salvas a ti mismo?
Celebra cada acción en la dirección correcta. No sabes si será la última.
Prepárate para el Combate
Premeditatio Malorum es el concepto estoico que significa premeditación de los males.
Todo prueba, si te mentalizas para enfrentarla, la superarás.
La adversidad te derrumba cuando te encuentra con la guardia baja.
El Premeditatio Malorum elimina la ansiedad. Al quitarle lo inesperado a los golpes de la fortuna también le arrebatas su fuerza.
Aprendes a valorar lo que tienes pensando en que lo puedes perder.
Deléitate en el Cambio
La vida te guía o te arrastra.
Resistirte te trae sufrimiento. Es mejor fluir con el curso de la vida.
Tanto lo bueno como lo malo se desvanecerá.
No puedes frenar los cambios, pero sí puedes enfrentarte a ellos con un ánimo firme y diligente.
La vida se asemeja al agua, tanto que es mejor en movimiento que estancada.