¿Por qué los estoicos eran grandes lectores?

¿Cuál es el fruto de estas enseñanzas? El que ha ser el más hermoso y conveniente para los verdaderamente instruidos: imperturbabilidad, ausencia de miedo, libertad. Pues en esto no debemos hacer caso al vulgo, que dice «sólo a los libres se les ha de permitir la instrucción», sino más bien a los filósofos, que dicen «sólo los instruidos son libres.»

—EPICTETO, Disertaciones II, 1, 22​

Marco Aurelio era un gran lector, incluso llegaba a tener el problema contrario al nuestro; mientras nosotros nos esforzamos en leer más, él se exhortaba a dejar los libros. En sus Meditaciones escribió «¡Deja los libros! No te distraigas más, no te está permitido», o también

En cuanto a tu sed de libros, deséchala, para no morir con amargura, sino en verdadera gracia y agradecido de corazón con los dioses.

Marco Aurelio, el emperador-filósofo, se entregaba constantemente a la sabiduría.

Hay una anécdota —que me encanta— sobre un día que el filósofo Lucio, recién llegado al pueblo de Roma, vio a un viejo y apresurado Marco Aurelio yendo a algún sitio cargado con libros y tablillas. Lucio lo detuvo un momento y le preguntó a dónde iba y qué recado iba a hacer, a lo que el emperador respondió «Es bueno aprender incluso para un hombre viejo; voy de camino a Sexto el filósofo para aprender aquello que todavía no sé». Entonces Lucio levantó sus manos al cielo y dijo «¡Oh Zeus, el Rey de los romanos, a su larga edad, carga con sus tablillas y va a la escuela!».

El conocimiento, las lecturas, no eran poca cosa para los estoicos.

En la pequeña casa de Epicteto había poco más que una cama y unos volúmenes para poder preparar sus clases. Séneca, por su parte, leía a diario sobre los autores más importantes para reflexionar y escribir, de hecho, durante sus últimos años se alejó de la vida política (lo más que pudo) para entregarse a la sabiduría.

Hoy, mi querido lector, vamos a explorar los motivos de la importancia de la lectura para los estoicos.

Lees para Vivir, No Vives para Leer

«¡Pero la fiebre me impedirá estudiar!» le dijo un alumno a Epicteto, «¿y para qué estudias, esclavo?» respondió, «¿no es para forjar serenidad y constancia?».

Leer es un asunto muy importante para los estoicos. Leer debe procurarte serenidad, debe volverte más imperturbable, más paciente, más feliz, de alguna manera debe mejorarte a ti y a tu vida. Epicteto lo dice tajantemente

Si lees para entretenerte o enterarte de algo eres un simple y un miserable.

Leer es una preparación para la vida, y debemos evitar querer prepararnos constantemente.

Y este es un error en el que caigo muy a menudo; surge un imprevisto, una reunión, un contratiempo, y lo siguiente que hago es irritarme por no poder leer. Epicteto me daría un guantazo en la cara.

Dice, cuando la vida te llame a hacer algo, hazlo de la manera más noble posible; con respeto y seguridad, sin egoísmo ni irracionalidad, y añade

¿Obrar así no es mejor que leer mil líneas y escribir otras tantas?

La vida ya te ha dado el tiempo para leer, para prepararte; ahora te dice «vamos, enséñame lo que has aprendido». ¿Qué esta persona es insufrible? Es momento de practicar la compasión y el respeto que enseñan los estoicos. ¿Es una enfermedad lo que estoy sufriendo? Ahora toca aplicar el coraje y la voluntad que tanto has meditado del estoicismo.

El impedimento de leer, es el deber que debemos cumplir de la mejor manera posible.

Marco Aurelio lo sentencia así

No te es posible leer. Pero sí puedes contener tu arrogancia; puedes estar por encima del placer y del dolor; puedes menospreciar la vanagloria; puedes no irritarte con insensatos y desagradecidos, incluso más, puedes preocuparte por ellos.

Lee Buenos Autores

La grandísima mayoría de los libros de autoayuda y desarrollo personal de los últimos años son basura, te lo digo muy en serio. Parecen el vómito del vómito, ninguna idea nueva, repiten una misma frase de mil maneras distintas para poder completar 200 páginas. Y no sólo me refiero aquellos libros que apestan a podrido desde lejos sino también a aquellos que son bestsellers —pongo la mano en el fuego a que tu libro favorito de autoayuda es uno de estos. Cuídate mucho de alimentarte de ellos porque acabarás indigesto.

No puedes pensar mejor, no puedes pensar distinto si estás leyendo lo que el todo el mundo lee. Es inviable.

Este es el punto, sencillo y directo; lee a los autores clásicos.

Está bien darle una oportunidad a algún autor actual, quizá el tema de algún libro nuevo te llama la atención, a lo mejor encuentras una joya. Pero una vez los has leído vuelve inmediatamente a los antiguos.

Los clásicos son libros que han sobrevivido décadas, siglos, milenios, y sobreviven porque merecen la pena leerlos. En ellos debes poner tu interés, no un libro que dejará de leerse el año que viene. Séneca lo aconsejaba así​

Es conveniente ocuparse y nutrirse de algunos grandes escritores, si queremos obtener algún fruto que permanezca firmemente en el alma. […] Lee siempre a autores reconocidos y, si en alguna ocasión quisieras recurrir a otros, vuelve luego a los primeros.

Creo firmemente que hasta que no leas a autores como Aldous Huxley (Un Mundo Feliz), George Orwell (1984), Lev Tolstoi (Ana Karenina), entre otros, no puedes pensar por tu cuenta, no tienes voz propia.

¿Te sientes perdido en tu vida, sin rumbo ni propósito? Entonces lee a Dostoyevski (Crimen y Castigo, Apuntes del Subsuelo, Los Hermanos Karamazov). Y ni siquiera hace falta irse tan lejos, ¿quieres darle sentido a tu vida? Lee a Viktor Frankl (El Hombre en Busca de Sentido, A Pesar de todo, decir Sí a la Vida). No leas algo que ha salido en 2022, la vida es muy corta como para leer libros malos.

Lee a los grandes autores de la humanidad para poder impregnarte de sus ideas, tu alma se tintará de sus colores. Lee a Marco Aurelio, a Séneca, a Epicteto, a aquellos cuyas obras, enfocadas en mejorar la vida de los demás, hallan sobrevivido el desgaste del tiempo. Y encuentra tu camino, tu voz, leyendo a los clásicos.

Leer Bien es Escribir Bien

¿A dónde va a parar todo aquello que lees? ¿Recuerdas algo de aquello, lo incorporas en tu vida?

En sus Meditaciones Marco Aurelio le agradecía a su maestro Rústico que le enseñase a «leer con precisión y no conformarse con simples consideraciones generales».

Debes leer correctamente, y para que tu lectura sea algo útil, debes aprender a escribir correctamente.

Mira, leer es un proceso activo, altamente demandante. Cuando lees estás teniendo una conversación con el autor, estás analizando sus ideas y traduciéndolas para incorporarlas a tus líneas de pensamiento y posteriormente a tu vida.

Muy bien, entonces, ¿cuáles son los pasos para leer así?

Primero, debes leer con un boli en la mano, ¿por qué? Porque leer sin tomar notas, en lo que a aprender a vivir mejor respecta, es lo mismo que no leer.

Ahora, debes leer un párrafo, una página, un libro entero, cerrarlo y traducir las ideas que hayas leído a tu propio idioma para poder trasladarlas a tu mente y no a tu memoria. Recordar no es lo mismo que saber. Recordar es servirte de la memoria para almacenar una enseñanza, saber es hacer tuya la enseñanza, transformar el conocimiento en práctica.

Por eso, para la vida, no debes tratar de recordar frasecitas, sino vivir lo que aprendes. Séneca dice que al niño se le enseña una frase corta para que la recuerde, a eso alcanza su inteligencia, pero la persona adulta no debe depender de su memoria, «debe ser capaz de sustentarse en sí misma».

El adulto aprende y digiere lo aprendido. El alimento solo es nutritivo cuando se descompone y se transforma, no cuando se queda intacto. De igual manera pasa con lo leído; las ideas deben ser asimiladas, no únicamente recordadas.

Y lo siguiente para ayudarte a aplicar lo leído es escribir. Y escribir bien.

En este proceso ya hemos cubierto los dos primeros pasos; leer y tomar notas. Ahora debemos escribir. «¿Por qué debemos escribir?» puedes preguntarme. Porque escribir es pensar de manera más articulada y sofisticada, entonces, escribir mejor es pensar mejor, y pensar mejor es vivir mejor. Punto.

Debes ejercitarte en escribir tanto como en leer porque, como dice Séneca​

Ni hemos de escribir tan sólo ni solamente hemos de leer, pues la primera cosa disipa y agota las fuerzas, y la otra las disuelve y las enerva. Es necesario que se atemperen mutuamente, a fin de que la pluma preste una estructura de unidad a todo aquello que ha recogido la lectura.

Debes reflexionar y escribir sobre lo que aprendes, debes construir un castillo mental y organizar cada habitación con sus respectivas ideas.

Muchas personas a lo largo de la historia, como Michael de Montaigne o Leonardo Da Vinci, han almacenado estas ideas escritas en un Commonplace Book (un libro común). Autores como Robert Greene y Ryan Holiday usan uno. ¡El mismo libro de las Meditaciones de Marco Aurelio es un libro común! Lo que nos ha llegado a nosotros era donde almacenaba sus ideas y meditaba sobre los fragmentos que aprendía. Cabe mencionar que lo que estas leyendo ahora mismo es un producto de mi propio libro común.

Quizá creas que dedicar tiempo a escribir sobre lo que aprendes no es lo tuyo, pero la otra opción es quedarte con vagas ideas que pronto se te olvidarán y que, de aplicarlas alguna vez en tu vida, se irán antes que las hojas de otoño.

Leer bien implica tomar notas, para que tus notas sean útiles debes organizarlas y estructurarlas, es decir, escribir.

Merece la pena repetirlo, escribir mejor significa pensar mejor, pensar mejor significa vivir mejor. Consérvate bueno.

Resumen

  • Marco Aurelio se entregaba completamente a la sabiduría, incluso se exhortaba a dejar los libros.

  • Si lees para entretenerte eres un simple y un miserable.

  • No hay impedimento para leer, pues se lee únicamente para mejorarnos, entonces cada "impedimento" es una oportunidad para aplicar lo aprendido.

  • Los libros de desarrollo actuales son una mierda, no pierdas tu tiempo en libros que se van a dejar de leer el año que viene.

  • En su lugar, lee a autores clásicos, ellos sobreviven en el tiempo porque ofrecen verdadera sabiduría en sus páginas.

  • Utiliza los sabios antiguos para impregnarte de ellos y forjar tu propio camino.

  • Aprender para la vida, con libros, implica un proceso de 3 pasos; leer, tomar notas y escribir.

  • Leer sin tomar notas es lo mismo que no leer.

  • Escribir es pensar de manera más articulada, entonces escribir mejor es pensar mejor y pensar mejor equivale a vivir mejor.

  • Crea tu propio commonplace book o libro común.

  • Consérvate bueno.

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