Que este sea tu ocio
Séneca escribió que
El ocio sin estudio es una muerte, es como ser enterrado vivo.
Una condición para alcanzar la sabiduría es, obviamente, reservar tiempo para ella.
Y puedes preguntarte, ¿por qué debería preocuparme por la sabiduría?
Séneca te responde; porque
La sabiduría es la única cura para las enfermedades del alma.
La única manera de conocer la cura para los malestares del alma es a través de la sabiduría.
Porque esta es un viaje hacia el conocimiento de ti mismo para curar esas enfermedades de raíz y no tratar solo los síntomas.
Puedes sufrir ansiedad, es un síntoma, puedes tratarla meditando o tomándote ansiolíticos. Hay remedios mejores y peores. Pero seguirás sufriendo ansiedad mientras no curas la raíz del problema.
El psicólogo Carl Jung, a quien tengo mucho respeto, dijo que debemos estudiar nuestra psique porque todas las atrocidades humanas han sido por nuestra falta de conocimiento de la psique.
Y psique es una palabra griega que significa alma. Para los psicólogos es la mente, la suma del consciente y del inconsciente.
En los últimos años de su vida Séneca se retiró de la vida política tanto como pudo, tanto como quiso hacer muchos años atrás.
Lo hizo en parte por él, pero también para dejar medicinas para el alma de las personas del futuro. Las elaboró para ti y para mi.
Estas son sus palabras
Me escondí y cerré las puertas con el fin de poder ser útil a muchos. Ningún día transcurre para mí inactivo. Me he apartado no sólo de los hombres, sino de los negocios y principalmente de mis negocios: me ocupo de las personas del futuro. Redacto algunas ideas que les puedan ser útiles; les dirijo por escrito consejos saludables, cual preparados de útiles medicinas, una vez he comprobado que son eficaces para mis úlceras, las cuales, si bien no se han curado totalmente, han dejado de agravarse.
Así que coge tu tiempo libre y dedícalo a los grandes escritores de la humanidad. A aquellos que han tratado de curar las enfermedades del alma. Lee a Epicteto, a Marco Aurelio, lee a aquellos que hayan entregado su vida a la sabiduría con el fin de mejorar la vida de los demás.
¿No quieres hacerlo? Bueno, allá tú. Si te gusta estar enfermo será a costa de tu propio bienestar y del de aquellos a los que quieres. Consérvate bueno.