Vientos fuertes
La fortaleza surge únicamente tras los desafíos.
El músculo crece cuando su resistencia es sometida al esfuerzo.
Si quieres vivir sereno, debes hundir tus raíces en tu voluntad, no en la voluntad del Destino.
Porque la vida da muchos golpes, y te tiene preparados muchos más, pero si te has entrenado sabrás encajarlos bien.
Si prefieres la debilidad del carácter a la fortaleza, es que no sabes de qué trata la vida.
Por eso la adversidad debe ser bienvenida.
¿Por qué te extraña que las personas buenas, para que se fortalezcan, se vean zarandeadas? No hay árbol firme ni fuerte sino aquél sobre el que se abate un viento constante, pues por el maltrato mismo se ve obligado a sujetarse y hunde sus raíces con más resolución: son quebradizos los que han crecido en un soleado valle.
Esas son palabras de Séneca.
Sin vientos fuertes no forjas el carácter; no alcanzas la virtud. Y la virtud, la excelencia humana, es lo único que otorga la verdadera felicidad.
Quien se priva de la adversidad, entonces, se priva de ser feliz.
Así que Séneca concluye
Luego también es provechoso a los buenos, para que puedan mantenerse impasibles, caer mucho en situaciones pavorosas y soportar con ecuanimidad lo que no son males sino para quien mal los sobrelleva.
Consérvate bueno.