Sé objetivo

¿De dónde surge todo tu sufrimiento mental?

Los estoicos te responden: de la forma en la que ves las cosas, esto es, de tu manera de interpretar la realidad.

Y este es uno de los pilares del estoicismo, Epicteto lo decía así

Lo que perturba a las personas no son las cosas, sino los juicios que se hacen sobre las cosas.

Y esto pasa todo el tiempo. Por ejemplo, hay un atasco en la carretera. El atasco en sí no es lo que te molesta, sino tu juicio sobre el atasco. La única manera en la que te afecta el atasco es al decirte a ti mismo que es algo malo.

Las situaciones, en sí, no te dicen que las llames de una o de otra forma. Tú, con tu mente, le pones esa etiqueta.

Marco Aurelio lo decía de esta manera

Las cosas permanecen estáticas fuera de las puertas, ensimismadas, sin saber ni manifestar nada acerca de sí mismas. ¿Qué, pues, hace afirmaciones acerca de ellas? El guía interior.

Y, por supuesto, todo lo que llames malo te va a afectar. Por eso debes cuidar tu mente para que vea todo, en cada momento, de la manera adecuada.

¿Y cuál es la manera adecuada de ver las cosas? Verlas objetivamente.

Por eso los estoicos desarrollaron la Disciplina del Juicio, que tiene que ver con la parte del alma que se encarga de asentir o no las representaciones que surgen en nuestro interior a causa de un evento exterior.

Por ejemplo, el sonido de un trueno. Todo el mundo se asusta al escuchar un ruido fuerte e inesperado. Pero lo que diferencia al Estoico del insensato es que mientras el insensato asiente, es decir, toma por terrible el indicio del temor, el Estoico se impresiona, como es natural, pero en seguida vuelve a sí mismo para aplicar sus principios .

Y esto con todas las situaciones de la vida.

¿Es la muerte temible? ¿Quién lo dice? ¿Es que la muerte te habla y te dice “tenme miedo”? Si temes algo es porque estás imprimiendo tu subjetividad en la situación.

“¿Qué es la muerte?” le puedes preguntar a Marco Aurelio, y él te responderá que es “una obra de la naturaleza”, “la transformación de una materia en otra”. ¿Qué hay que temer en algo que es tan natural como la caída de las hojas en otoño?

Todo juicio debe ser objetivo. Debes ver el mundo tal como es, sin ponerle ninguna etiqueta dolorosa. Nada es malo hasta que creas que lo es.

Un ejemplo de esta objetividad nos la da Epicteto

«Se ha hundido la nave». ¿Qué ha pasado? Que se ha hundido la nave. «Le han metido en la cárcel». ¿Qué ha pasado? Que le han metido en la cárcel. ¿Nada más? Nada más. Lo de «le van mal las cosas», cada uno lo añade de su cosecha.

Recuerda que siempre tienes la opción de ver las cosas de esta manera.

Y es en eso en lo que tienes que entrenarte cada día, en todo momento.

Surge un evento que aparentemente es malo, párate un momento y piensa, ¿qué es lo objetivo y cuál es la etiqueta que le estoy poniendo?

Epicteto daba este consejo de esta manera:

Ejercítate, por tanto, en añadir de entrada lo siguiente a cada representación dolorosa o triste que te venga a la cabeza: «No eres más que una simple representación y de ningún modo la cosa que representas».

Debes tener ese diálogo; Ha pasado tal cosa, ¿qué ha pasado? Tal cosa. ¿Nada más? Nada más.

Por eso el estoico es imperturbable, nada ajeno a sí mismo es capaz de afectarle. ¿Por qué? Porque sabe ver las cosas del mundo de la manera correcta. Consérvate bueno.

Anterior
Anterior

¿A quién podrías mencionarme?

Siguiente
Siguiente

No solo leas, escribe