No solo leas, escribe

Sé que entre vosotros, por lo que os conozco, hay muchos que leéis bastante. También muchos que estáis formando el hábito de la lectura.

¡Nada mejor para mejorar tu mente que leer más y mejores libros!

Primero, mientras más leas más inclinación tendrás a leer. Si eres alguien que suele pasar mucho tiempo en redes sociales y empiezas a tomar un libro y cada día vas leyendo un poco, poco a poco irás sustituyendo las redes sociales por los libros. (Es lo que me pasó a mi).

Segundo, mientras más leas tendrás mayor inclinación a mejores libros. Poco a poco irás demandando mejores autores e ideas. Con esto tu mente se elevará pues tras el esfuerzo de pensar sobre ideas complejas es que tu mente se desarrolla para comprender más del mundo y de la vida.

Todos los estoicos eran buenos lectores.

Y, para sorpresa de nadie, también eran buenos escritores.

Escribir es la forma de pensar más elevada que conozco. Escribir es articular tus pensamientos y darles forma y estructura.

Por eso en terapia psicológica uno de los consejos que se dan es escribir sobre las propias experiencias, miedos y todo aquello que ronde por la cabeza.

Para los estoicos escribir también era una herramienta para fundir el conocimiento que se adquiere a través de los libros.

En esto me apoyo en las palabras de Séneca

Ni hemos de escribir tan sólo ni solamente hemos de leer, pues la primera cosa disipa y agota las fuerzas, y la otra las disuelve y las enerva. Es necesario que se atemperen mutuamente, a fin de que la pluma preste una estructura de unidad a todo aquello que ha recogido la lectura.

Si lees para mejorar tu vida, como lo hacían los estoicos, por fuerza debes escribir.

Debes darle estructura, esa unidad de la que habla Séneca, a todo el conocimiento que adquieras.

Haciendo esto podrás depositar las ideas en tu memoria. Este paso es necesario, pero no suficiente para convertir el conocimiento en sabiduría. La sabiduría es materializar el conocimiento en tu conducta. Y no puedes aplicar algo a tu vida si no reside primero en tu memoria.

Lo que escribo a diario para vosotros es una porción de lo que escribo para mí.

Porque escribo sobre cosas que me inquietan, investigo las enfermedades del alma. Y lo hago por mí primeramente y, en la medida en la que puedo, trato de transmitir aquellas ideas más inmediatas para poderte ayudar en tu día a día.

El objetivo de escribir debe ser el de perfeccionar tu pensamiento. Nada más.

Marco Aurelio reflexionaba y se recordaba las ideas estoicas para una buena vida. No pretendía aparentar ser inteligente o sabio.

Epicteto no dejó nada escrito. Pero podemos saber que escribió más que ninguno otro. En sus Disertaciones dijo

Entonces, ¿qué? ¿No escribió Sócrates? ¿Y quién escribió más que él? Pero, ¿cómo? Puesto que no podía tener constantemente quien refutara sus opiniones o a quien él refutase a su vez, se refutaba y examinaba a sí mismo y se ejercitaba constantemente en la práctica de alguna suposición. Así escribe el filósofo, las palabrejas y el «dijo él, dije yo» se los deja a otros.

El filósofo escribe para esculpir su mente. Para cuestionar sus creencias y moldearlas con aquello que aprende.

Funde el conocimiento para hacerlo propio. Tal como los alimentos, que se vuelven nutritivos una vez digeridos y no cuando se mantienen en su estado inicial. Así el conocimiento que adquieras debes digerirlo, hacerlo tuyo, fundirlo con tu vida.

A través de la escritura también se alcanza la sabiduría.

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