Siempre estás igual de cerca

Una de las ideas estoicas que más me han ayudado en mi vida ha sido la de pensar frecuentemente en mi muerte.

Es un arma realmente poderosa.

Cuando recuerdas que eres mortal, todo lo que dices, haces y piensas adquiere un peso que antes no tenía.

Pasas de la levedad a la seriedad; Te tomas tu vida en serio.

Y es muy importante saber que siempre estás igual de cerca de la muerte. Séneca decía

La muerte no nos llama por partida de nacimiento.

Tanto el joven como el viejo están igual de cerca. El suspiro de la vida es muy fácilmente arrebatable.

En otra de sus cartas, Séneca se quejaba de que muchos “filósofos” decían cosas inútiles para mejorar la vida de la gente. En su lugar, Séneca quería que alguien le dijese estas palabras.

Dime cuando voy a dormir: “puede que no despiertes”; dime cuando estoy despierto: “puede que no duermas ya más”; dime cuando salgo: “puede que no vuelvas”; dime cuando vuelvo: “puede que no salgas más”.

¿Por qué esto es útil?

Porque así no desperdicias ni un solo minuto de tu vida. Porque así cada acción es encaminada a tu propósito.

Sé consciente de eso.

Meditamos en nuestra muerte, no para imaginarnos en un ataúd, sino para agradecer que no estamos en uno. Consérvate bueno.

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