Ad astra per aspera

Non est ad astra mollis e terris via

No hay camino fácil de la tierra a las estrellas.

—Séneca, Hercules Furens 437

¿Cómo alcanzaron la grandeza?

Aquí la respuesta: no tuvieron una vida fácil.

Marco Aurelio era un adolescente tranquilo hasta que se le nombró César, y una vez subido al trono no conoció un día de descanso; plagas, enfermedades, catástrofes, guerras, traiciones, pérdidas familiares. Hasta el día de su muerte tuvo que enfrentarse a la adversidad.

Séneca fue el hombre más brillante de su época, aún así vivió una vida de tormento; malestar crónico, exilios, persecuciones, pérdidas y una prisión bajo el mandato de Nerón.

Epicteto nació esclavo y aún siéndolo era hombre libre. Catón el Joven, a quien Séneca consideraba un «verdadero estoico», entregó su vida en lucha contra el despótico Julio César.

Y a lo largo de la historia se suman muchos más ejemplos; no hay nadie que haya alcanzado la grandeza sin adversidad. Esas vidas responden a estas palabras de Séneca

Se marchita sin oponente la virtud: se ve cuánta es su grandeza y cuánto su poder en el momento en que muestra de qué es capaz con su resistencia.

Hoy, querido lector, trataremos 3 ideas sobre la adversidad.

Te Marchitas sin Adversidad

«¿Eres valiente?» escribe Séneca, «¿y cómo lo sé yo si la fortuna no te da oportunidad de demostrar tu virtud?»

Te gusta el estoicismo, por eso estás leyendo esta meditación. Quieres aquello que promete: perseverancia, fortaleza, integridad, disciplina.

¿Cómo demostrarás y entrenarás esas cualidades sin un reto a la altura? Cada adversidad es una oportunidad para ejercitarte. En palabras de Epicteto

Las circunstancias difíciles muestran el carácter de una persona.

El sabio no sólo acepta la adversidad, la ama, pues cada reto de la vida es una prueba para demostrar lo que ha aprendido, para fortalecer su virtud, para practicar el arte de vivir.

En una de sus lecciones, Epicteto, hablando sobre Hércules, le preguntaba a sus alumnos

¿Qué utilidad hubieran tenido sus brazos y el resto de su fuerza y su nobleza si no le hubiesen movido y hecho actuar tales circunstancias y situaciones?

No quieres una vida tranquila, quieres la fortaleza para estar tranquilo ante cualquier circunstancia de la vida. Por eso, la próxima vez que la vida quiera enfrentarte, toma esta actitud «para esto me entrenaba, para esto me ejercitaba».

Tu Problema No es Único

Una joven mujer, dolida por la muerte de su hijo, fue a pedir consejo a Buda para que le ayudara con su gran pesar. Al recibirla, Buda le pidió que fuera puerta por puerta y preguntara en cada casa del pueblo si en su hogar no habían sido tocados por la muerte. “En la casa que no se haya sufrido una pérdida” le dijo, “pídeles una semilla de sésamo”. La mujer siguió el consejo de Buda. Tocó todas las puertas del pueblo y luego volvió con él. “¿Cuántas has conseguido?” le preguntó. La mujer le mostró las manos vacías, y entonces comprendió; no estaba sola, su problema no era único.

Dime, ¿crees que eres el primero en tener problemas económicos? ¿Acaso crees que nadie más sufre por llevar su físico al máximo? ¿Este es el primer desamor de toda la humanidad? ¿Es tu familia la primera con problemas? No, no, no y no.

Sufres por tomarte tan personal algo que no es personal.

La vida no tiene nada en contra tuyo, cada uno de nosotros recibe su parte de tormento; el sufrimiento no es particular, es universal.

Todo el mundo sufre, ya sea por X o por Y. Por eso, el camino que estás recorriendo ya ha sido caminado por miles de personas antes que tú —de las que, por supuesto, puedes y debes aprender.

El egocentrismo hace que cada golpe de la vida sea mucho más duro. Y todo problema se hace llevadero cuando comprendes que no es único, cuando aprendes a ayudar a quienes pasan por lo mismo, cuando decides inspirarte en la gente que ha pasado por ahí antes que tú.

Ya tienes Suficiente

La vida ya nos pone suficientes problemas. ¿Por qué íbamos a añadirnos más?

Pese a que la adversidad es buena para forjar el carácter, debemos esperarla, nunca buscarla.

No estoy de acuerdo con esos que se lanzan en medio del oleaje y que, dando por buena una vida agitada, cada día se enfrentan con gran empeño a las dificultades. El sabio soportará esta forma de vida, pero no la escogerá;

preferirá hallarse en paz antes que en lucha.

Esas son palabras de Séneca.

Gran parte de los problemas que tenemos nos los pone la vida. Otros los escogemos nosotros.

Relaciones tóxicas, hábitos nocivos, procrastinación, vicios como fumar, beber, etc. Todo ello son decisiones nuestras, causan problemas ahora y tendrán consecuencias peores en el futuro. ¿Por qué no cortar de raíz aquello que podemos controlar?

Perseverancia es aguantar lo inmutable, también aguantar por aquello que realmente es importante para nosotros. Querer correr la maratón sin quitarte la piedra del zapato no es perseverancia; es estupidez.

Es mejor detenerse, quitarse la piedra y así poder aguantar cuando haya que pisar más fuerte.

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Querido lector, para terminar la meditación de hoy, espero que ante los golpes de la vida podamos responder como lo hacía el emperador, «No solamente no es una desgracia, sino que es una suerte soportarlo con coraje». Consérvate bueno.

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