Ver la vida como un estoico

Y esa persona verá las fauces reales de las fieras con no menor grado que todas sus reproducciones realizadas por pintores y escultores; incluso podrá ver con sus ojos cierta plenitud y madurez en la anciana y el anciano y también en los niños, su amable encanto. Muchas cosas semejantes se encontrarán no al alcance de cualquiera, sino, exclusivamente para el que de verdad esté familiarizado con la naturaleza y sus obras.

MARCO AURELIO, Meditaciones III, 2

Independientemente de si eres cristiano o no, el libro de Job es una de las piezas de literatura más bellas y enigmáticas que jamás se haya escrito.

En ella Dios le arrebata todo a Job; su familia, su hacienda, su salud, para comprobar si era bueno de verdad, o si simplemente lo era porque le iba bien siéndolo.

Job rezó, al menos durante los primeros dos capítulos. Luego discutió varios días defendiendo su inocencia contra sus “amigos” que decían que si Dios le había hecho eso es porque se lo merecía, lo cual no era cierto.

Entonces Job, harto de su sufrimiento, le exige a Dios que baje y le expliqué por qué le ha hecho esto si siempre había sido bueno y se supone que el supremo gobernante es un dios justo.

Dios bajó en forma de tormenta y le enseñó a Job la complejidad del mundo y del universo, detalles que Job nunca llegaría a comprender y mucho menos sería capaz de tutelar. En especial, le habló de dos bestias que habitaban el mundo; Behemoth y Leviatán.

Dios le dijo a Job que estás criaturas peligrosas, monstruosas y horribles, capaces de matarle en un segundo, siguen siendo parte de su obra, de su providencia y sabiduría.

Y sin una respuesta directa a su pregunta, Job comprende. Comprende que hasta lo más feo del mundo tiene una razón de ser, y es capaz de vivir el resto de su vida tranquilo y —como dirían los estoicos— acorde a la Naturaleza.

Hoy, mi querido lector, hablaremos sobre cómo ver la vida como un estoico.

Todo es Bello…

Antes de seguir… quiero hacer una aclaración. No tienes que creer en dioses, en un Dios omnipotente, ni nada parecido para cultivar el estoicismo en tu vida. (Me da pena tener que decirlo pero hay gente que en cuanto se menciona la Biblia o Dios se estrecha de mente).

Los estoicos creían en un Orden Universal, lo que llamaban logos, que es lo que nos ha llegado traducido muchas veces como Naturaleza. También habrás podido notar que hablan mucho del Destino, por supuesto ellos no lo entendían como nosotros lo hacemos a día de hoy. Para ellos el destino era igual a una concatenación de sucesos ordenados por una Razón Universal, lo que nosotros podemos llamar “el dios de Einstein”.

Bueno, sabiendo esto, podemos continuar.

¿Cómo es ver la vida como un estoico? Simple, pero muy complicado; es ver belleza en todo cuanto se mira, es ver la oportunidad de actuar bien —practicar la virtud— en cualquier circunstancia de la vida.

La melena del león y la espuma que brota de la boca de los jabalíes y muchas otras cosas, examinadas en particular, están lejos de ser bellas; y, sin embargo, al ser consecuencia de ciertos procesos naturales, cobran un aspecto bello y son atractivas.

Eso son palabras de Marco Aurelio​

¿Cómo se hace para ver la vida como un estoico? De nuevo, simple, pero muy complicado; sabiendo que todo forma parte de un conjunto mayor. Es trascender el egocentrismo y darse cuenta de que el mundo no gira alrededor de uno mismo. Es no perder tiempo renegando contra la vida, es ver el camino en el obstáculo, es saber decir «Sí, gracias».

¿Se ha atrasado el vuelo? Sí, gracias. Así tengo más tiempo para leer. ¿Hay atasco? Sí, gracias. Así puedo meditar algo saludable. ¿Llantos de mi bebé a las 3 am? Sí, gracias. Está viva y puedo pasar tiempo a solas con ella.

Sabes muy bien que significa esto; Amor Fati, amar lo que el destino te depare porque, al fin y al cabo, es tu vida.

«No» piensas, «esto es demasiado, no soy capaz de ver lo bueno dentro de lo malo». No te juzgo. Además, nunca te he mentido, el estoicismo es exigente. Pero lo que ofrece a cambio es una buena vida, una felicidad imperturbable, ¿no te parece suficiente para intentarlo?

Lo que impide la acción, promueve la acción. Lo que se interpone en el camino, se convierte en el camino.

Ten siempre en mente que el sabio es como el fuego, hace llamas de todo lo que se le arroje, ve belleza hasta en la melena del león.

Amar a los Mendigos

No puede existir la belleza de una rosa sin la existencia de sus espinas. Al igual que la rosa, la vida tiene sus espinas.

La frustración, la ira, la pena, la angustia… todo eso forma parte de la vida. Y si no amas esa parte, no amas realmente la vida.

Piénsalo por un momento. Tu pareja tiene defectos, ¿amas realmente a tu pareja si no amas también sus defectos?

Si no amas tus imperfecciones, ¿realmente te amas a ti mismo?

Hay una idea en la Biblia que me encanta; «Tu conoces el corazón del extranjero», dice el Antiguo Testamento, «puesto que fuiste extranjero en la tierra de Egipto… ¡por lo tanto, ama al extranjero!».

En su libro El Arte de Amar, el autor Erich Fromm habla de que el amor es un ejercicio total, es decir, no puedes amar por partes. No puedes amar bien a tu pareja si no te amas a ti mismo, no puedes amar a tu hermano ni al mundo si no te amas correctamente. Y un paso dado en la dirección correcta avanza en todos estos caminos; ¿empiezas a amar a tu pareja, a tu hermano, al vecino, al gato de la esquina? Entonces estás avanzando en amor propio y viceversa.

Y es cuando eres capaz de amar incluso al mendigo que llegas a un punto elevado de amor propio, y como tal, de amor al mundo y de todo quien te rodea. Porque no recibes nada del mendigo, nada. Y si eres capaz de amar esa parte pobre, insegura y frágil de la sociedad, eres capaz de amar todas las imperfecciones de ti mismo y del mundo.

Dicho de otra manera; no puedes ver la belleza en nada si no ves la belleza en todo.

Mucha gente malinterpreta los indiferentes de los estoicos. La vida, la gente, es un indiferente para el estoico, pero indiferencia —para ellos— no significa apatía o desinterés, ¡todo lo contrario! El amor del estoico es indiferente como la lluvia; impregna sin discriminación alguna.

¡Joder, que difícil! Sí. Pero recuerda que este es el camino hacia convertirnos en la mejor persona que podamos ser, y si el camino que estás recorriendo es fácil, entonces estás en el camino equivocado.

Belleza y Fugacidad

¿Cuánto tiempo te queda aquí?

¿Cuántos amaneceres te quedan por ver?

Si mañana tienen que amputarte la pierna, ¿llorarías todo el día tumbado en tu cama o saldrías a correr todo lo que pudieses el tiempo que te es posible?

Puedes ver la belleza de las cosas a través de su fugacidad. Puedes ver lo bonito de tu vida apreciando lo breve que es.

«Pronto lo habrás olvidado todo, pronto todos te habrán olvidado» se decía a sí mismo Marco Aurelio.

No nos damos cuenta de la fortuna que es poder ver los colores anaranjados de un atardecer, lo precioso que es sentir el tacto de otra persona. Ni siquiera del milagro que es vivir. Estudios afirman que la probabilidad de haber nacido es de aproximadamente 1 entre 400.000.000.000.000. Vaya suerte, ¿no?

Marco Aurelio, parafraseando a Epicteto, se escribió a sí mismo:

Al darle el beso de buenas noches a tu hijo debes decirte «Mañana tal vez muera».

¡Qué inhumano! ¿Cómo puede pensar de esa manera de su propio hijo?

No está haciendo ninguna locura, está haciendo algo que nosotros olvidamos con mucha (muchísima) frecuencia; recordar que nada nos es garantizado.

¡El emperador se recordaba eso porque era verdad! Y así como era verdad trataba de aprovechar cada momento con él. Se decía eso para apreciar cada instante que la vida le regalase con su hijo.

No sabes que tan breve es algo que aprecias hasta que ya es tarde.

Aprécialo ahora porque ahora puedes. Aprecia cada abrazo, cada palabra de quien quieres, cada suspiro, cada color de cielo, cada gota de sudor. Aprécialo ahora porque el mañana es incierto.

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Querido lector, para terminar con la meditación de hoy quiero contarte algo que me hizo gracia al leerlo. Un estudiante de Epicteto fue a una de sus lecciones y se quejó de su pierna herida, «Entonces, ¿estoy condenado a tener una pierna tullida?» le dijo. Epicteto le respondió, «Esclavo, ¿quieres decir que tenemos que culpar al universo de una pierna rota?». No, no culpamos a nadie ni a nada. La vida es bella, con todo y su mierda. Consérvate bueno.

Resumen

  • Job pudo vivir tranquilo sabiendo que hasta las cosas más feas del mundo formaban parte de la obra De Dios.

  • No tienes que creer en “Dios” para aplicar el estoicismo. Los estoicos creían en una Razón Universal o logos (cf. “dios de Einstein”).

  • Ver la vida como un estoico es ver belleza en todo y ver cada obstáculo como una oportunidad para actuar con virtud. ¿Eres capaz de decirle a la vida «Sí, gracias»?

  • No puedes amar parcialmente. Amar es un ejercicio total, si te amas a ti mismo amas al mundo y a su gente. De igual manera, no puedes ver la belleza en nada si no ves la belleza en todo.

  • El amor del estoico es indiferente como la lluvia, impregna indiscriminadamente.

  • Aprecia todo lo que tienes y quieres, el mañana es incierto. La vida es breve.

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