Alguien que nos tienda la mano

Nadie por sí mismo tiene fuerza suficiente para elevarse por encima de la insensatez; es necesario que alguien le tienda la mano, que alguien le levante.
—Séneca

Marco Aurelio tuvo a Junio Rústico, Séneca tuvo a Atalo, Epicteto tuvo a Musonio Rufo.

Nadie ha progresado en la vida sin ayuda de otro. Nadie ha llegado más lejos que aquellos que se han servido de un referente.

Por eso, Isaac Newton, en una carta para el científico Robert Hooke, escribió

Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes.

Napoleón Bonaparte, quizá el hombre más poderoso de su momento, se nutría de grandes vidas. La obra “Vidas Paralelas” de Plutarco era su libro de cabecera. El autor y biógrafo Emil Ludwig diría que “se sabe el entusiasmo que siente por este autor [Plutarco] y por las vidas de los grandes hombres, y en especial por los héroes romanos, signo de que no cesa de soñar”, y que “los héroes romanos de Plutarco eran los únicos que se encontraban a la altura de su idea”.

Este hombre se inspiró de grandes personajes para conquistar el mundo.

¿Por qué nosotros no nos inspiramos de grandes personas para conquistarnos a nosotros mismos?

Hoy, querido lector, trataremos dos ideas sobre la importancia de tener un referente en nuestras vidas.

—CAMINAMOS ENTRE OBSTÁCULOS

En sus Meditaciones, Marco Aurelio escribió

Si tu deber es como el del soldado que sube a la brecha, ¿qué harías si, víctima de la cojera, no pudieras escalar solo hasta las almenas pero te fuera eso posible con la ayuda de otro?

Tenemos un carácter imperfecto, caminamos entre obstáculos. Nos cuesta más actuar de acorde a la excelencia que a la mediocridad.

Necesitamos alguien que nos tienda la mano.

Estás en el punto A —de tu vida— y quieres llegar al punto B.

Después de la cantidad de gente que ha pasado por este mundo y la sabiduría adquirida a través de generaciones, ¿crees que eres el único que camina ese sendero?

¿Por qué malgastarías tu vida aprendiendo por prueba y error? ¿Por qué no mejor ahorrarse el sufrimiento y el tiempo aprendiendo de aquellos que ya han caminado el sendero que anhelamos?

El sabio no solamente aprende de su propia vida, sino también de las ajenas.

“¿Qué utilidad tendría aprender de una vida que no es la mía?” puedes pensar.

Primero, el simple hecho de ampliar nuestra perspectiva, ver que alguien ya ha avanzado hacia donde nosotros aspiramos, sirve para hacernos saber que es posible.

Por otra parte, tener un referente de vida hará que cuidemos cada uno de nuestros pasos.

En su obra La Teoría de los Sentimientos Morales, el autor Adam Smith propone tener siempre en cuenta a un “espectador imparcial”, alguien que juzgue la moralidad de cada cosa que hacemos.

​Séneca nos recomendaba que “hasta que no confíes en ti como buen juez de tus actos, actúa como si una gran persona te estuviese observando”.

Piénsalo por un momento, ¿harías lo que haces — y de la manera en que lo haces— si alguien a quien admiras te estuviera observando?

Ante cualquier circunstancia de la vida pregúntate “¿qué haría Marco Aurelio (o [insertar que admires]) en esta situación?”.

—¿QUIÉN NOS TENDERÁ LA MANO?

¿Dónde encontramos esta referencia de vida?

El propio Séneca escribía

La viva voz y la convivencia serán más útiles que la palabra escrita.

Sí, puedes buscar un referente actual, incluso lo mejor sería un mentor que guíe tus pasos. El problema es que a día de hoy hay muchos “gurús” y charlatanes.

Gente que vive de lo que dice, pero no de lo que hace.

Por eso, la regla a seguir es esta: elegir a quien te despierte mayor admiración cuando lo veas que cuando lo oigas.

En lo personal, no he conocido a nadie como tal. Por eso me inclino hacia un grupo que jamás me decepcionará: los que ya han partido.

Séneca no puede decirte que no. Marco Aurelio ni Epicteto tampoco. Todos ellos pueden ser tus mentores.

Los autores clásicos no te quitarán un solo año de vida, todos te añadirán la suya. Tienes la oportunidad de aprovechar todo su conocimiento plasmado en letras.

Mientras viajas, mientras comes, mientras descansas; a todas horas estarán a tu disposición.

¿Desperdiciarás esta oportunidad?

Querido lector, terminando con la meditación de este lunes, solo quiero recordarte que no puedes dibujar una línea recta sin una regla. De igual manera, no puedes actuar con rectitud sin una referencia de vida. Consérvate bueno.

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