El golpe que no ves venir
Si miras con atención algún combate de boxeo, podrás notar algo muy interesante: por muy fuerte que sea el golpe, si se ha visto venir no derriba a ningún boxeador. Por el contrario, un golpe no tan fuerte, que conecte de sorpresa, manda a cualquier luchador a la lona. En la famosa pelea del siglo, en 1971, el gran Muhammad Ali fue derribado por Joe Frazier tras recibir un gancho de izquierda. En una posterior entrevista admitiría que ese golpe le pilló completamente de sorpresa.
En la vida ocurre lo mismo; es aquello que no esperamos, que no hemos querido creer que sucedería, lo que nos derrumba. El inocente positivismo no es propio del sabio; espera lo mejor de la situación pero está preparado para lo peor que pueda ocurrir. Séneca decía que todo lo que le pueda pasar al ser humano debe ser contemplado. Tanto la guerra, como el exilio, como la enfermedad deben ser posibilidades vistas por el sabio —curiosamente Séneca tuvo que enfrentarse a todas estas adversidades. Esta práctica la acuñaron los estoicos como Premeditatio Malorum. Nosotros podemos traducirla como Visualización Negativa.
Esta es una de las prácticas más polémicas del estoicismo, tachada de pesimista y lúgubre. Pero otra vez estamos hablando de cosas reales, aplicables para mejorar nuestra vida. Podemos ser ingenuos, esperar que la vida sea perfecta y que se cumplan todos nuestros deseos. En el momento en el que eso no se dé (no se va a dar), nos derrumbaremos en el suelo llenos de enojo, frustración y angustia.
La ansiedad es un flujo constante de pensamientos negativos incontrolados, la visualización negativa hace uso completo de la inteligencia para controlar estos escenarios. El Premeditatio Malorum no provoca ansiedad, al contrario, la suprime. Es la incertidumbre la que provoca inquietud. Al contemplar los peores escenarios —haciendo uso correcto de la razón— eliminas la incertidumbre, y con ello la ansiedad.
Suspender el examen, que te despidan del trabajo, perder el campeonato, la muerte de un ser querido, tu propia muerte; son cosas más que probables, por lo tanto debes estar preparado para cuando ocurran. Aprovecharás las oportunidades que tienes cuando sepas que no durarán.
Ya sabes que la vida está llena de adversidades, «vivir es luchar» decía Séneca, prepararte para el combate solamente te hace mejor guerrero. Consérvate bueno.