Siempre son menos de los que imaginas

No seas desgraciado antes de tiempo.
—Séneca

Al principio de su carrera, el general Ulysses Grant tuvo que recorrer 110 kilómetros con pocas provisiones y un solo caballo hasta Corpus Christi. En el trayecto iba acompañado de otro oficial más curtido. Al caer la noche escucharon lo que ellos creyeron ser “el más espantoso aullido de lobos”. Grant, atemorizado —aunque pretendiera parecer indiferente, quería huir. Su compañero le preguntó “¿cuántos crees que son?”. “Veinte” respondió Grant. Avanzaron y de repente se encontraron de cara con el origen de los aullidos; dos lobos. Eran tan solo dos lobos.

¿Cuántos de los males que te han atemorizado, pavorizado o ahuyentado, llegaron a suceder? Si haces balance sabrás que fueron pocos. ¿Cuántos de ellos fueron tan malos como esperabas? Sabrás que fueron menos todavía.

Somos nuestro mayor enemigo, nosotros mismos nos torturamos, Séneca decía; “o nos aumentamos el dolor, o lo anticipamos, o lo imaginamos”. O hacemos una situación peor empleando un juicio improductivo, o sufrimos por adelantado sin necesidad alguna, o imaginamos sucesos que muy posiblemente no lleguen a pasar nunca.

La mente es una herramienta de altísimo potencial, solo si la sabemos moderar. Si no ejercemos bien se embeberá en sucesos improbables y rendirá culto a problemas imaginados. ¿Por qué los males imaginarios son peores? Porque los reales tienen medida, “los imaginarios están a merced del alma atemorizada” nos recuerda Séneca.

Sufrir por adelantado es básicamente sufrir dos veces. Estás invirtiendo tu tiempo y recursos mentales en algo que no existe. Cuando le robas pesar al futuro, este te roba el único momento en el que estás vivo; el presente. Recuerda que hasta el día de hoy has sobrevivido a todos y cada uno de tus días malos. Siéntete orgulloso y no temas ninguna adversidad, tienes la fortaleza necesaria para afrontar cualquier reto que la vida te arroje.

Ten fe en ti mismo. Eres más fuerte de lo que imaginas, y los males siempre son más leves de cómo los imaginas. Consérvate bueno.

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