Son universales
En la novela “Cándido” de Voltaire, que trata del sufrimiento humano y el ingenuo positivismo, la experimentada anciana que acompaña a los protagonistas, al oír a Cunegunda quejarse por haber perdido sus privilegios de aristócrata, le señala rotundamente: «Señorita, tengo experiencia y sé lo que es el mundo; vaya usted preguntando a cada pasajero, uno por uno, la historia de su vida, y mande que me maten si encuentra uno solo que no haya maldecido cien veces su existencia y que no se haya creído el más desgraciado de los mortales».
¿Cuándo fue la última vez que le reprochaste a la vida, que te sentiste «el más desgraciado de los mortales»? La próxima vez que te suceda, ten esto en mente: no existe algo así como un “problema personal”. Todo problema al que te hayas enfrentado, que enfrentes, o que enfrentarás ha sido superado por cientos de miles de personas antes que tú.
Tu problema se hace más llevadero cuando comprendes que no es único, que la vida no te odia, que la divinidad no tiene nada en contra tuya. Séneca escribió «no empeores tus males, ni hagas más difícil la situación con tus quejas, pues el sufrimiento es leve si la preocupación no le añade nada». Así que no pierdas tu tiempo quejándote de las montañas cuando lo mejor que puedes hacer es escalarlas y aprender de quienes las hayan escalado antes.
Los estoicos señalaban que «todo es opinión». Tú decides si lamentarte por la situación que te ha tocado o tomarte cada adversidad como entrenamiento. También que «todo es perecedero». El mal al que te enfrentas, pronto se disipará. Nada dura para siempre, mucho menos aquello a lo que temes.
No te desanimes, mucho menos pierdas tiempo y energía quejándote. El problema al que te enfrentas ha sido vencido por personas que no son necesariamente mejores que tú. No estás solo, nunca lo has estado. Ten esperanza y retoma tu poder. Consérvate bueno.