Estoicismo real, no de autoayuda

La industria de la Autoayuda y el Desarrollo Personal no me gusta.

Para mí, es otro tipo de masturbación mental.

Necesitas otro vídeo de motivación para ponerte en movimiento; necesitas otro libro bestseller, otra charla, otro curso, otra conferencia,

Ningún cambio es permanente. Estás pendiente de la próxima dosis, como un adicto.

Y lo digo por experiencia propia.

Todo el contenido de autoayuda básicamente es coger una idea antigua y escribir ciento cincuenta páginas muy superficiales sobre esa idea.

Así fue como el estoicismo se ha propagado a lo largo y ancho de esta industria.

Además, la figura de Marco Aurelio, como emperador y hombre más poderoso del mundo, resulta muy atractiva para la cultura de la ambición de nuestros días, enfocada en lo externo, en todo lo que no sea el alma.

También entra en la ecuación nuestro querido Séneca, también uno de los hombres más importantes y ricos de Roma.

Ambos han hecho que el estoicismo esté en el punto de mira poniéndose como referentes de una vida de tener más y ser más frente a la gente.

Pero, ¿qué pasa si nos acercamos un poco a estos personajes?

Por sus Meditaciones podemos saber que Marco Aurelio no quería ser emperador. Antes que ser el hombre más poderoso del mundo prefería dedicarse al arte de vivir.

Otra cosa que te ayuda a no vanagloriarte es el hecho de que ya no te es posible haber vivido toda tu vida, o al menos tu vida adulta, como filósofo, sino que se ha hecho evidente, a muchos otros y a ti mismo, que estás lejos de la filosofía.

Fue emperador porque se le asignó esa tarea. Como buen aprendiz de Epicteto, decidió cumplir su rol de la mejor manera posible.

Séneca, por su parte, era muy ambicioso. Quería triunfar en la política y lo consiguió. A cambió entregó su tranquilidad.

Bajo el mandato del emperador Nerón, Séneca pasó los peores años de su vida. Años en los que le ofreció a Nerón todo lo que había conseguido en vida, su dinero, sus haciendas, todo, a cambio de poder abandonar la política.

Siendo Séneca el último resquicio de moralidad que le quedaba al emperador, éste, por supuesto, no le dejó escapar.

Así que Séneca, primeramente para sí mismo, escribió dos obras:

Sobre el Ocio, que trata sobre el tiempo verdaderamente libre, aquel del que uno es completamente dueño.

Y Sobre la Brevedad de la Vida, que es, literalmente, un ensayo contra la ambición.

En ambas obras la conclusión era la misma; el tiempo bien empleado es el dedicado a la filosofía, al arte de vivir.

Curioso, ¿no?

Ambos personajes tenían fama, respeto, dinero, importancia y poder. Y querían cambiar todo por vivir como un sencillo filósofo.

Pero claro, quedándote satisfecho con la superficialidad propia de la autoayuda no llegarías a entender a estos pensadores.

Por eso Séneca decía que debemos familiarizarnos con las ideas y los autores, profundizar en sus enseñanzas.

Debes echar raíces en un sitio, no ir saltando de idea en idea.

Este hábito, típico de esta industria, es nocivo para la curación del alma. Séneca escribió que

Nada impide tanto la curación como el cambio frecuente de remedios.

Y respecto a leer a autores modernos decía que

Es conveniente ocuparse y nutrirse de los grandes escritores, si queremos obtener algún fruto que permanezca firmemente en el alma.

Y los grandes escritores no son los que llevan leyéndose unos pocos años, sino cientos o miles. Como son los estoicos.

Porque ellos te enseñaran el Estoicismo Real, no el estoicismo de autoayuda.

A día de hoy hay varios autores que venden muchísimos libros sobre estoicismo. Ryan Holiday, William Irvine, Massimo Pigluicci, entre otros.

Su primer problema es que se autodenominan “estoicos modernos”. A esto, Epicteto les respondería

¿Por qué os burláis de vosotros mismos y engañáis a los demás? ¿Y vistiéndoos con un traje que no os corresponde vais por ahí como ladrones de títulos y acciones que en nada os corresponden?

El Estoico es el sabio perfecto, sin ningún error en su juicio. Ni siquiera Marco Aurelio, Séneca ni Epicteto se llamaban estoicos a sí mismos. Así que debes desconfiar de aquellos que sí lo hagan.

(Si alguna vez yo lo hago tienes mi permiso para darme un buen hostión.)

Su segundo problema es el que hemos dicho antes; la superficialidad de sus enseñanzas.

Omiten mucho del estoicismo, sobre todo su física.

Los estoicos creían en Dios y en el Destino. Y claro, tratar estos temas espanta a mucha, pero que mucha gente.

A quien quiere vender más le conviene maquillar lo que se ofrece de tal manera que se venda más.

A mí me no me importa vender más o menos, llegar a más o menos gente. Lo único que me interesa es llegar a las personas adecuadas, seáis dos o trescientas mil.

Por eso puedo permitirme hablarte de lo que no se habla en otros sitios. Y es lo que me ayuda a que el verdadero arte de vivir profundice en ti tanto como lo ha hecho en mi.

Porque lo que aprendes, ya sea estoicismo o lo que sea útil para ti, debe llegar a lo profundo de tu alma. La autoayuda es como querer curar un tumor con una tirita.

Mi camino está lleno de errores, no te creas lo contrario. Y justamente por eso aprendo para mí, para sanarme a mí. Y lo que me va curando, por poco que sea, lo comparto. Porque conozco el sufrimiento y sé a la perfección que no estoy sufriendo solo.

Así que seguiré por aquí, haciendo mi mayor esfuerzo por enseñarte Estoicismo Real, no el de autoayuda.

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