Si puedes, sopórtalo

¡Hola!

Cuánto tiempo, ¿no?

Disculpa por no avisar de que me iba a ausentar unos días. Y mil gracias por vuestros mensajes preguntándome si estaba bien.

A veces la vida te pone encima un peso que crees insoportable.

Quieres rendirte, huir.

Es en ese momento en el que tienes que detenerte y valorar.

¿Qué es lo que debo hacer?

Porque sí, hay muchas cosas que quieres hacer, pero tu deber es único y magnífico.

Magnífico en el sentido que tras cumplir con tu deber se esconde el tesoro que anhelas. La felicidad es fruto de afrontar la vida con el coraje necesario. Nadie que huye de su corazón vive feliz. Lleva en su conciencia la peor de las cargas: el remordimiento.

Saber qué es lo correcto y no hacerlo es falsedad. ¿Y quién puede vivir bien mintiéndose a sí mismo? Puedes ocultar tu rostro ante la gente con una máscara. Contra ti no hay máscara que valga.

Le Jupiter Olympien vu dans son trône de Antoine-Chrysostome Quatremère de Quincy

Magnífico también en el sentido de grande, algo tan grande que tiene la capacidad de impedirte ver la luz. Alberga el temor de aplastar con su tamaño.

“¿Seré capaz de soportarlo?”

Buscas una respuesta, ¿quién te la va a dar?

Cuando tu confianza en ti mismo comienza a tambalearse es mejor mirar al cielo por una respuesta.

El cielo es inmenso. A nuestros ojos, eterno e infinito.

Tu posición el mundo y en el tiempo es ridículamente pequeño. A ojos del tiempo y el espacio no eres nadie, desnudo viniste y desnudo te irás.

A ojos de la vida eres tan pequeño como valioso. Ni siquiera puedes imaginar todo lo que ha tenido que pasar a lo largo de la historia para que estés aquí, de pie, con tu situación única, con tu rostro inigualable en toda la eternidad.

Eres un peón, sí, pero aún faltando un peón la partida no puede comenzar.

“¿Seré capaz de soportarlo?”

El cielo, la vida, tiene la respuesta.

Estás en este momento, con todo lo que conlleva, con la capacidad suficiente para afrontar la situación presente, sea cual sea.

¿Que cómo lo sé?

Mira, estás vivo. ¿Sabes qué significa eso? Que ya lo estás soportando. Estás teniendo el valor necesario para vivir y el peso que conlleva esta decisión, y eso, querido amigo, no es poca cosa.

La vida te va guiando, únicamente tienes que alinear tus deseos con los del curso de la vida. ¿Cómo sabrás si lo estás haciendo bien? Cuando tu alma descanse tranquila, satisfecha, feliz en sí misma.

Puedes huir de tu deber, puedes pensar que es insoportable.

Vete y huye. Eres libre de hacerlo.

El único problema es que llevarás a rastras la inquietud, la insatisfacción, la pena, el resentimiento contigo mismo, el dolor, la cobardía.

Lo que crees libertad en un momento de tu vida puede significar esclavitud el resto de ella.

Sé valiente. Eres capaz de afrontar todo lo que la vida te ponga en frente, estás diseñado para ello.

Cada vez que dudes de ti mismo levanta tus ojos, mira al cielo y sabrás que estás hecho de buena madera. Eres tan fuerte que has sobrevivido a todas tus catástrofes.

The Great Wave off Kanagawa de Hokusai

En mi caso, el alto oleaje ahora descansa tranquilo (¡qué poético!). Así que estoy contento de poder volver escribir para ti.

No voy a despedirme sin dejarte tu dosis estoica. Aquí te dejo estas palabras de Marco Aurelio

Cualquier suceso o sucede de tal forma que puedes naturalmente soportarlo o de forma que no puedes. Por tanto, si sucede de forma que puedes naturalmente soportarlo, no te irrites y sopórtalo según tu naturaleza; si de forma que no puedes naturalmente soportarlo, no te irrites porque te consumirá antes. Recuerda, sin embargo, que puedes naturalmente soportar todo lo que tu juicio puede hacer que sea soportable y tolerable por la representación de que hacerlo que te conviene o es tu deber.

Consérvate bueno,

Jonathan

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