No te distraigas

Cuando relajes un momento la atención, no te pienses que la recuperarás cuando quieras, sino ten a mano que, por el error de hoy, inevitablemente tus asuntos irán peor en lo demás. Pues, en primer lugar, nace la peor de todas las costumbres, la de no poner atención; luego, la de distraer la atención.

Epicteto, Disertaciones IV, 12, 1-2

TikTok, Instagram, Pornografía, Netflix, YouTube…

Vivimos en la era de la distracción. Somos arrastrados en miles de direcciones y por ello no somos capaces de apuntar bien a ningún objetivo. Mires a donde mires encontrarás algo que quiera robarte la atención. “Estar distraído” se ha vuelto lo normal.

Ceder nuestra mente a las distracciones acarrea graves consecuencias. En un estudio de la Universidad de California, Gloria Mark demostró que se tardan 23 minutos y 15 segundos para volver a concentrarse después de una interrupción. Piénsalo. Si miramos el móvil cada vez que salta una notificación, ¿realmente llegamos a concentrarnos algún minuto del día? Eso sin contar las interrupciones naturales que tiene un día.

La concentración funciona como un músculo. Si hoy cedemos a la distracción mañana será más fácil que nos distraigamos. Por eso hay que ejercitarla día tras día y momento tras momento.

¿Qué nos recomiendan los estoicos?

“No te distraigan más los incidentes exteriores; procúrate tiempo para aprender algo bueno y no te dejes arrastrar en tantas direcciones” nos recuerda Marco Aurelio en sus Meditaciones.

Y, sobre todo, para evitar distraernos de lo que tenemos que hacer es “concentrarse cada minuto como romano” y “ejecutar cada acción como la última de nuestra vida”. Esta idea de tener presente la muerte hace que actuemos con determinación y seriedad, sin distraernos. En una de sus cartas Séneca diría que “nada te será tan útil para el autocontrol (disciplina) como pensar frecuentemente en la brevedad de la vida. En todo lo que hagas mantén tus ojos en la muerte”.

Apaga todas tus notificaciones. Cuando tengas que concentrare activa el modo avión. Tu concentración es tu poder. Y tienes el deber de protegerla. Consérvate bueno.

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